La carta con la que nace praisesconnect
la tecnología al servicio de la Gran Comisión
«Todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres».Colosenses 3:23 (RVR1960)
Desde que era niño, siempre sentí una profunda admiración por la tecnología. Crecí observando cómo evolucionaba, cómo aquello que parecía imposible se convertía en realidad y cómo cada avance abría nuevas oportunidades para transformar la manera en que vivimos, nos comunicamos y nos conectamos.
Lo que comenzó como una curiosidad infantil se convirtió, con los años, en una pasión que nunca dejó de crecer.
Sin embargo, jamás imaginé que aquella pasión terminaría convirtiéndose en una manera de servir a Dios.
Durante más de seis años he tenido el privilegio de acompañar a diferentes iglesias en sus desafíos tecnológicos. Todo comenzó con algo aparentemente sencillo: ayudar a mejorar y optimizar sus sistemas de sonido.
Con el tiempo, aquellas pequeñas colaboraciones fueron creciendo. Las conversaciones sobre equipos se convirtieron en recomendaciones, las recomendaciones en soluciones y las soluciones en oportunidades para ayudar a las iglesias a aprovechar mejor los recursos que tenían a su disposición.
Sin darme cuenta, estaba brindando asesoría tecnológica.
Y lo más curioso es que nunca lo vi de esa manera. Para mí, simplemente eran conversaciones sobre algo que amaba, oportunidades para compartir lo que sabía y ayudar a quienes lo necesitaban.
Pero Dios estaba formando en mi corazón una convicción mucho más profunda.
¿De qué sirve el conocimiento si no estamos dispuestos a ponerlo al servicio de los demás? ¿De qué sirve tener la capacidad de crear soluciones si ignoramos a quienes las necesitan?
La Escritura nos recuerda:
«Cada uno según el don que ha recibido, minístrelo a los otros, como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios».1 Pedro 4:10 (RVR1960)
Comprendí entonces que el conocimiento no es solamente una oportunidad para crecer personalmente. También es una responsabilidad.
Que los talentos no nos fueron dados únicamente para alcanzar nuestras propias metas, sino también para servir a los demás y glorificar a Aquel que nos los concedió.
Y fue en medio de ese proceso cuando comencé a comprender algo que transformó mi manera de ver la tecnología y el ministerio.
La misión no cambia. Las herramientas sí.
Cuando pensamos en la Gran Comisión, recordamos las palabras de Jesús:
«Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones [...] enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado».Mateo 28:19-20 (RVR1960)
La misión de la Iglesia es clara: proclamar el evangelio de Jesucristo, hacer discípulos, bautizarlos y enseñarles a obedecer todo lo que Él ha mandado.
Esa misión no ha cambiado y jamás cambiará.
Sin embargo, las herramientas que utilizamos para llevarla a cabo han evolucionado a lo largo de la historia.
Me resulta fascinante pensar que, incluso durante el ministerio terrenal de Jesús, encontramos ejemplos de cómo los recursos disponibles podían ponerse al servicio de la proclamación del mensaje.
En Lucas 5:1-3, vemos a Jesús utilizando una barca para enseñar a la multitud que se encontraba a la orilla del lago.
Una barca.
Un instrumento cotidiano, creado para navegar y pescar, terminó siendo utilizado como un medio desde el cual el Maestro enseñó la Palabra de Dios.
Aquella barca no tenía poder para transformar corazones. El poder estaba en la Palabra que Cristo proclamaba.
La barca no era el mensaje. Era una herramienta al servicio del mensaje.
Y esa verdad sigue siendo relevante hoy.
A lo largo de la historia, los creyentes han utilizado los medios disponibles para comunicar, enseñar y preservar las Escrituras: desde las cartas de los apóstoles hasta la imprenta, la radio, la televisión y, ahora, las plataformas digitales.
Los medios cambian, pero el evangelio permanece.
Porque, como declara Romanos 1:16:
«Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree».
No es la tecnología la que salva. No son las cámaras, las transmisiones, los sistemas de sonido ni las aplicaciones las que transforman el corazón humano.
Es Dios quien salva por medio del evangelio de Jesucristo.
Pero si tenemos a nuestro alcance herramientas que pueden ayudarnos a comunicar con claridad, enseñar con fidelidad, administrar con responsabilidad y servir con excelencia, ¿por qué no ponerlas al servicio de su obra?
Una brecha que también debemos atender
A través de estos años he conocido iglesias con un profundo amor por Dios, congregaciones comprometidas con la enseñanza de su Palabra y hermanos dispuestos a servir con todo su corazón.
Pero también he visto comunidades que enfrentan grandes desafíos tecnológicos.
Iglesias con ideas extraordinarias que no saben cómo desarrollarlas.
Ministerios con necesidades que podrían resolverse mediante herramientas sencillas.
Personas con el deseo de servir, pero sin el conocimiento técnico o el acompañamiento necesario para llevar sus proyectos a la realidad.
Y comprendí que, en ocasiones, la diferencia entre una buena idea y una herramienta que bendiga a muchas personas es simplemente alguien dispuesto a compartir lo que sabe.
No todas las iglesias necesitan grandes pantallas, sistemas costosos o plataformas complejas.
A veces necesitan orientación.
A veces necesitan formación.
A veces necesitan que alguien escuche sus ideas, comprenda sus necesidades y les ayude a encontrar una solución.
Porque la excelencia en el servicio a Dios no se mide por cuánto dinero invertimos, sino por la fidelidad con la que administramos aquello que Él ha puesto en nuestras manos.
La tecnología debe servir a la Iglesia, y no la Iglesia convertirse en esclava de la tecnología.
Hoy decido decir sí
Durante mucho tiempo pensé que servir a Dios significaba encontrar un espacio dentro de las actividades tradicionales de la Iglesia.
Con el tiempo comprendí que también podía honrarlo poniendo mis conocimientos, mis habilidades y mi pasión al servicio de su pueblo.
No todos somos llamados a realizar exactamente la misma tarea, pero todos los creyentes somos llamados a servir fielmente a Cristo con los dones que hemos recibido.
Como enseña 1 Corintios 12, el cuerpo de Cristo tiene muchos miembros, con diferentes funciones, pero todos son necesarios.
Hoy entiendo que mi pasión por la tecnología no tiene que estar separada de mi deseo de servir a Dios.
Puede convertirse en una oportunidad para contribuir a la edificación de su Iglesia.
Por eso, con gratitud, responsabilidad y un profundo deseo de servir, hoy decido responder sí a este llamado y dar vida a praisesconnect.
Nace praisesconnect
praisesconnect nace como un ministerio cristiano con el propósito de contribuir a reducir la brecha tecnológica que enfrentan las iglesias y organizaciones cristianas.
Nuestro deseo es acompañarlas, orientarlas y apoyarlas en el uso responsable y estratégico de la tecnología, ofreciendo asesoramiento, compartiendo conocimientos y colaborando en el desarrollo de ideas que puedan convertirse en herramientas útiles para el cumplimiento de su misión.
No nacemos con la intención de sustituir el trabajo de las iglesias, sino de fortalecerlas.
No buscamos imponer tecnología donde no se necesita, sino encontrar soluciones donde realmente pueden aportar valor.
No pretendemos que la Iglesia dependa de las herramientas digitales, sino que pueda utilizarlas sabiamente para servir mejor a las personas.
Y, sobre todo, no buscamos que la tecnología ocupe el lugar que solamente le corresponde a Jesucristo.
Porque nuestro propósito no es hacer más grande la tecnología dentro de la Iglesia, sino ayudar a que la Iglesia aproveche sus recursos para cumplir fielmente la misión que Cristo le encomendó.
praisesconnect es más que una iniciativa tecnológica.
Es una decisión de compartir.
Es una oportunidad de servir.
Es una invitación a construir puentes entre el conocimiento y la necesidad, entre las ideas y las soluciones, entre la tecnología y la misión.
Y es también una convicción personal: que aquello que Dios nos permite aprender puede convertirse en una bendición cuando decidimos ponerlo al servicio de los demás.
Una invitación a servir juntos
Creo que todavía existen muchas iglesias esperando una oportunidad para desarrollar sus ideas.
Muchos ministerios que podrían beneficiarse de una orientación.
Y muchas personas con conocimientos y talentos que quizá aún no han descubierto cuánto pueden aportar a la obra de Dios.
Mi deseo es que praisesconnect también sea un espacio donde esos conocimientos puedan compartirse, donde la colaboración sea más importante que el reconocimiento y donde cada solución desarrollada tenga un propósito que vaya más allá de la innovación.
Porque no se trata de crear tecnología por crearla.
Se trata de identificar necesidades, servir con amor y contribuir a que las iglesias puedan dedicar sus esfuerzos a aquello para lo cual fueron llamadas.
La Palabra de Dios nos recuerda:
«Así que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano».1 Corintios 15:58 (RVR1960)
Hoy comienza una nueva etapa.
No sé hasta dónde llegará praisesconnect ni cuántas puertas se abrirán en el camino.
Pero sí tengo clara una cosa: quiero ser fiel con lo que Dios ha puesto en mis manos.
Si mis conocimientos pueden ayudar a una iglesia a superar una dificultad, quiero compartirlos.
Si una idea puede convertirse en una herramienta que facilite el servicio cristiano, quiero contribuir a desarrollarla.
Y si la tecnología puede ayudar a que una congregación comunique con mayor claridad el mensaje de Jesucristo, quiero poner mis capacidades a su disposición.
Porque quizá no todos estamos llamados a construir un púlpito, pero algunos podemos ayudar a construir las herramientas que permitan que el mensaje proclamado desde él llegue más lejos.
Que nunca confundamos el medio con el mensaje.
Que nunca pongamos la innovación por encima de la verdad.
Y que nunca olvidemos que el centro de todo lo que hacemos debe ser Jesucristo.
La tecnología cambia. Las generaciones cambian. Las herramientas evolucionan. Pero el evangelio de Jesucristo permanece para siempre.
Y mientras existan oportunidades para servir, habrá razones para seguir construyendo.
Con fe, gratitud y un corazón dispuesto a servir, hoy nace praisesconnect.
La tecnología al servicio de la Iglesia. La Iglesia al servicio de Cristo. Todo para la gloria de Dios.
Julio José GirónDios te bendiga